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Busco una definición de Barrio que no sea excesivamente academicista y encuentro esta que me convence: Barrio (del árabe hispánico bárri, ‘exterior’) es toda subdivisión, con identidad propia, de una ciudad, pueblo o parroquia. Su origen puede ser una decisión administrativa (en cuyo caso equivale a un distrito), una iniciativa urbanística o, simplemente, un sentido común de pertenencia de sus habitantes basado en la identidad, proximidad o historia. Me quedo con esta última acepción para desarrollar mi artículo.

En Estados Unidos se ha adoptado la voz española para designar a los barrios de las ciudades estadounidenses habitados predominantemente por inmigrantes hispanos. En particular El Barrio de Nueva York, es un barrio populoso de más de 100.000 habitantes en el noreste de la isla de Manhattan.

Existen también Barrios no oficiales. En muchas ciudades europeas algunos sectores o zonas reciben el nombre informal de “barrio¨ aunque dicho sector se encuentre ubicado dentro de otro barrio oficial o, incluso, abarque partes de diferentes distritos o departamentos. Es el caso, por ejemplo, de los denominados barrios chinos o barrios rojos, zonas de tolerancia donde se desarrollaba y aún, hoy en día, se concentra la prostitución u otros negocios relacionados con las mercaderías del sexo, alcohol y drogas.

Hay otras áreas urbanas cuya población es en un alto porcentaje de personas del colectivo LGBT y son denominadas como Barrio gay. Este tipo de barrios contienen una serie de establecimientos de ambiente orientados a este público. Un ejemplo claro es el Barrio de Chueca en Madrid

Y de forma especial, con un peso socio-cultural singular, destacan ciertos asentamientos históricos fundamentales en el desarrollo de gran parte de las grandes ciudades europeas y de un gran número de ciudades españolas, como son las juderías que es la denominación española tradicional para el barrio judío, o las zonas habitadas principalmente por familias de cultura judía. Las juderías surgieron en la Edad Media como resultado de una concepción de la sociedad segregada en entidades religiosas y étnicas; la segregación respondía, tanto a la discriminación practicada por las comunidades mayoritarias de religión cristiana o musulmana, como al deseo por parte de la comunidades judías de mantener su identidad.

Desde los años 80 el fenómeno de la globalización ha producido profundas transformaciones en el ecosistema urbano de orden social, funcionales, y estéticas, entre otras. Pero quizá uno de los cambios más determinantes haya sido el cómo se relacionan las personas entre si, a nivel de grupo y cómo interaccionan con el lugar, el entorno físico social. Esto último ha supuesto una difuminación de la identidad y cohesión de los Barrios, convirtiéndoles en muchos casos en meros distritos urbanos uniformes.

La palabra Barrio admite importantes matices y dimensiones, como hemos visto, pero destaca una interpretación del Barrio que está prolíficamente ilustrada en poemas, novelas, canciones y en el propio alma de la cultura popular; está lectura está cargada de un fuerte tono nostálgico y afectivo porque es, ineludiblemente, rememorar la esencia de nuestro antiguo barrio, un lugar que se ha perdido. Y esta pérdida habla, a la vez, de una época pasada, en general, y de nuestra propia historia personal, en particular. El Barrio está asociado a un tiempo idílico, el de la niñez y la juventud, y pese a las dificultades tanto de entonces como de ahora, a un tiempo mejor. Y es referencia de un entorno solidario y comunicativo; donde se compartían confidencias, duelos, alegrías, ayudas y conocimientos, y donde surgían los verdaderos amigos. Es un lugar de pertenencia que inevitablemente nos identifica para siempre como individuos y modela nuestro papel como ciudadanos.